Bucear en el Kodiak Queen, de Pearl Harbor cada vez más cerca.

 

Esté abril, si el clima lo permite, el Kodiak Queen, la antigua barcaza de combustible USS YO-44 de la Marina, y uno de los cinco barcos supervivientes del ataque a Pearl Harbor, tendrá una nueva vida como una obra de arte submarina y hábitat de vida marina en las Islas Vírgenes Británicas.

El proyecto recibe el nombre de YOKO B.V.I. Art Reef, una mezcla de los dos nombres del barco, y es una colaboración entre Sir Richard Branson; Unite B.V.I., una ONG dedicada a inspirar y apoderar a los niños de las islas; Secret Samurai Productions, un equipo de artistas que busca resolver problemas del mundo real a través del arte; Maverick100, un grupo de empresarios orientados a la justicia social; la ONG Beneath the Waves, encargada de la investigación y educación oceánica; y otros grupos.

Hundirán el barco en la costa de Virgin Gorda, con un pasajero unido a su cubierta: un Kraken, un monstruo de mar con tentáculos de poco más de 24m, que ha sido construido con malla y varillas. Una vez bajo el agua, el Kodiak Queen y su monstruo proporcionarán un entorno de buceo y una estructura para ayudar a rehabilitar la vida marina amenazada en la región.

La historia del USS YO-44.

La mañana del 7 de diciembre de 1941, el YO-44, cargado con más de 380.000 litros de combustible para aviación, flotaba en Pearl Harbor, atado a un submarino. Tan pronto como las bombas empezaron a caer, el barco se movió varias veces para evitar explotar y volar todo a su alrededor. El buque resistió el «diluvio» en el canal en Merry Point Landing. El barco fue desarmado años después, y renombrado como Kodiak Queen, y reconvertido en barco de pesca.

En 2012, Mike Cochran, un historiador, encontró al Kodiak Queen oxidado en un deposito de chatarra marítimo en Road Town, capital de las Islas Vírgenes Británicas, Cochran creó un sitio web para el barco en un esfuerzo por salvarlo de convertirse en chatarra. Funcionó: Owen Buggy, amigo y fotógrafo de Branson, encontró la web y sugirió a su jefe que el buque podría convertirse en un arrecife artificial. Branson picó, y junto a Lauren Keil, el gerente fundador de Unite B.V.I., presentó el proyecto al grupo Maverick100. Acababa de nacer el proyecto YOKO B.V.I. Art Reef.

«Este proyecto,» dijo Branson en un correo electrónico, «ofrece una oportunidad emocionante para capturar la atención de la gente y luego reenfocarla en asustos importantes que afectan a nuestros océanos – por ejemplo, la importancia de abordar el calentamiento global para proteger nuestros arrecifes de coral y la necesidad de rehabilitar especies marinas vulnerables, como por ejemplo poblaciones de meros severamente sobreexplotadas».

Ahora el barco estará en servicio de nuevo, para hacer frente exactamente a esas cuestiones –  junto a un kraken gigante que envuelve el barco.
«El kraken está abrazando el barco y sumergiéndolo en su nueva vida» dijo Aydika James, un fundador de Secret Samurai Productions, que se encargó de todo el arte del proyecto. «Ya no es una arma de guerra; Ahora es una plataforma para el renacimiento y el rebrote. Crea realmente divertidos diseños estructurales ideales para los meros y otras especies marinas, dentro de la cabeza, el barco y los tentáculos».

El equipo usará el barco como una combinación de arrecife artificial y hábitat, laboratorio de ciencias y punto de buceo. La segunda fase del proyecto, empieza con los esfuerzos de restauración de corales usando el kraken, y otras obras de arte instaladas después del hundimiento del barco, para crear un espacio de vida y fomentar la regeneración de las especies vulnerables. Uno de ellos, el mero goliath, especie muy común en las Islas Vírgenes y que ahora está tan amenazado que los locales tiene suerte de ver uno cada varios años.

Los científicos de Beneath the Waves, usarán una tecnología emergente llamada ADN ambiental, para monitorizar la repoblación de meros, así como la diversidad de tiburones, indicadores del éxito del arrecife artificial. Se toman muestras de agua del área y se realizan pruebas de ADN para determinar qué vida marina está presente y en qué cantidad. Para los científicos, es una forma de juzgar a presencia y diversidad de peces sin tener que interactuar de forma invasiva con las especies.

Además de los aspectos científicos y ambientales, el equipo espera que el Proyecto YOKO, sea auto-sostenible, con ayuda de organizaciones locales de buceo. Pasados uno o dos meses del hundimiento del barco, los buzos podrán bucear a través de la estructura – tanto del barco como del kraken – para experimentar el ambiente. Unite B.V.I. también planea usar el Proyecto YOKO, como un programa educativo para niños, animándoles a aprender a nadar.

«Este proyecto, esperamos que anime a nuestra juventud aquí en las Islas Vírgenes, a ponerse una máscara y explorar la magia de nuestro mundo subacuático y pasar su vida abogando por lo importante que es proteger nuestros arrecifes», dijo Branson.

Keil dijo que la emoción fue una bendición para el proyecto. «En este momento muy pocos niños de las Islas Vírgenes saben nadar. Para crear una generación de conservacionistas oceánicos, hemos reconocido lo importante que es que los niños tengan la oportunidad de construir una relación más allá de la vida marina como fuente de alimento, como fuente de entretenimiento y compromiso».

 

Web del proyecto: www.divethebviartreef.com

 

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